Cinco señales de que tu web ya no está a la altura de tu empresa
La empresa creció, cambió lo que vende y hasta el equipo es otro. Si la web sigue igual que hace años, está contando una historia que ya no es la tuya.

Casi nadie rediseña su sitio porque se aburrió del color. Se rediseña porque el sitio empezó a jugar en contra: el cliente llega, no entiende qué hacés o no encuentra cómo escribirte, y se va a la competencia sin que te enteres. Estas son las cinco señales que más vemos.
1. Tus vendedores mandan el PDF en vez del link
Si cuando un cliente pide información tu equipo prefiere mandar una presentación o un catálogo en PDF, es porque la web no explica bien lo que vendés. El sitio tendría que ser lo primero que compartís, no lo que evitás compartir.
2. En el teléfono se ve chico, lento o desarmado
La mayoría de las visitas llegan desde el celular, muchas veces con datos móviles. Abrí tu sitio en tu teléfono, fuera del wifi de la oficina, y contá cuánto tarda en mostrar algo útil. Si tenés que hacer zoom para leer o el botón de contacto queda escondido, el sitio está pensado para una pantalla que tu cliente no usa.
3. Para cambiar un precio o una foto tenés que llamar a alguien
Una web que no podés actualizar vos envejece rápido. Si cada cambio depende de un proveedor que tarda una semana, el sitio termina con precios viejos, servicios que ya no das y novedades de hace dos años.
4. No sabés cuántas consultas trae por mes
Si no tenés medido cuántas personas tocan el botón de WhatsApp o completan el formulario, no podés saber si la web funciona. Y lo que no se mide no se mejora: cualquier decisión sobre el sitio pasa a ser una cuestión de gusto.
5. La web habla de la empresa y no del cliente
"Somos una empresa líder con años de trayectoria" no le dice nada al que busca resolver un problema. El que entra quiere saber tres cosas en pocos segundos: qué hacés, si es para él y cómo empezar. Si la primera pantalla no responde eso, el resto del sitio no importa.
Una buena web no se mide por lo linda que es. Se mide por cuántas personas terminan escribiéndote.
Qué hacer si te reconociste en dos o más
No siempre hace falta tirar todo y empezar de cero. A veces alcanza con reordenar el contenido, acelerar la carga y dejar el contacto siempre a mano. Otras veces conviene migrar a otra plataforma. Lo primero es mirar el sitio con datos: qué páginas se visitan, desde dónde llegan y dónde se van.


